Memo para una campaña parlamentaria: lo macro
Antes de iniciar cualquier cosa, los pactos políticos deberán convenir los programas de gobierno que ejecutarán desde el Poder Ejecutivo, a través del Poder Legislativo. Estas directrices servirán para establecer un norte a lo largo del cuatrienio. El programa contemplará propuestas de trascendencia nacional (legislaciones, programas de asistencia y seguridad social, obras públicas, entre otros). Sobre esta base, se trazarán los planes mayores tanto de la campaña presidencial, como la de cada uno de los candidatos al parlamento.
Las campañas requieren de corporativización, un sello unificador que determine a los pactos. Los candidatos al Senado y a la Cámara de Diputados serán representantes del pensamiento del aspirante a La Moneda. Asimismo, los candidatos al Congreso representan las posturas de un partido político. En Chile, las coaliciones políticas no se articulan según los resultados electorales, sino que vienen amarradas con anterioridad al momento de la inscripción de las plantillas de candidatos.
Esto resulta sumamente importante a la hora de crear bloques parlamentarios cohesionados, a fin de poner coto al personalismo político, fuente de caudillismos y escisiones ligeras. Al final del día, el Congreso se compondrá de la correlación de fuerzas entre concertacionistas y derechistas, de Pepedés y Udis; no será una correlación de fuerzas de un hato de figurines (Navarro, Girardi, Flores) en busca del lucimiento personal.
Aplicar la monserga del “electorado vota personas, no políticos” resulta aberrante. Se mutila la razón de ser del Congreso Nacional: parlamentarios con cierta ideología que aprueban o rechazan las leyes emanadas por el Ejecutivo. Nada de pretender ser el rostro transversal. El parlamentario debe responsabilizarse de cuanto hará en el escaño al cual postula.
Al elector deben ofrecérsele las condiciones para comparar propuestas. El blanqueamiento ideológico lleva consigo la falta de accountability de nuestros diputados y senadores: ¿de qué rendirán cuentas los congresales cuando el elector promedio no tiene idea qué sacarles en cara? Se necesita confrontación de ideas entre los aspirantes a un sillón parlamentario.
Los candidatos parlamentarios deberán ganar el debate de las ideas ante los electores. De esta forma, el votante se sentirá partícipe de aquello que elige. ¿No se les reprocha a los políticos que toman decisiones a espaldas de los electores? Si quiere ganar su elección, sea transparente: demuestre desde el primer momento los actos realizados y por hacer.